Cómo recaudar fondos sin rifas: la cuenta que nadie hace
Por Angel Anderson · 2026-09-29
Todos lo hemos visto. La liga necesita uniformes, la clase graduanda necesita el viaje, la iglesia necesita arreglar el techo. Y sale la misma solución de siempre: una rifa, una caja de chocolates o una venta de pasteles.
No hay nada malo con la intención. El problema es que casi nadie hace la cuenta antes de empezar.
La cuenta de la rifa
Un ejemplo con números redondos. Una organización quiere $400 para su causa.
Compra un premio de $100 y manda a imprimir boletos por $20. Ya empezó con $120 en contra. Si vende cada boleto a $5, necesita 104 boletos para que le queden $400.
104 boletos son más o menos 104 conversaciones. Tocarle a la misma gente de siempre, la del trabajo, la familia, los vecinos, y cobrarle a más de uno 2 veces porque "después te lo doy".
Y la persona que compró el boleto, si no gana, se va sin nada. Pagó por ayudar, que está bien, pero no se llevó nada que le sirva el lunes.
Las 3 preguntas antes de escoger cómo recaudar
1. ¿Hay que comprar algo por adelantado? Si la organización compra inventario, carga el riesgo. Lo que no se vende se queda en un garaje.
2. ¿Cuántas conversaciones cuesta cada $100? Una rifa de $5 pide 20 conversaciones por cada $100 que entran, antes de pagar el premio. En el taller de abajo, 5 personas dejan $100 limpios para la organización.
3. ¿La gente se lleva algo que usa? Un boleto que no ganó no sirve. Un chocolate dura un día. Algo útil se queda en la casa.
Si la contestación es "sí, hay que comprar", "muchas" y "no se lleva nada", no es que la gente no quiera ayudar. Es que el sistema está diseñado para cansar a los que ayudan.
¿Tiene que ser así?
No. Otras maneras de recaudar que pasan las 3 preguntas:
Un negocio del pueblo auspicia la actividad a cambio de que lo nombren. La organización no vende nada, el negocio queda bien con la comunidad.
Un servicio que la organización ya sabe hacer: lavar carros, cortar grama, cuidar niños una noche para que los padres salgan. Cero inventario.
Una actividad con registro pagado, donde la fecha solo corre si se llega al mínimo. Si no se llega, se mueve la fecha y nadie pierde.
La que yo armé
Esta última es la que armé con mi libro, AJORÁO NO ES UN PLAN. Se llama AJORÁO para una causa.
La organización pone el sitio: su salón, la iglesia, el centro comunal. Yo llego con un taller de 90 minutos sobre cómo quitar lo que no hace falta del día. Cada persona se va con su plan escrito y el libro en la mano.
Cada persona aporta $30, $40 o $50, lo que pueda. Los 3 reciben lo mismo. Yo cobro $20 por asiento, des lo que des, y todo lo que pase de ahí va completo a la organización. Con 20 personas al aporte de $40, son $400 para la causa.
La organización no compra libros, no adelanta dinero y no guarda cajas. Si no llegamos a 15 personas 10 días antes, movemos la fecha.
Pasemos la idea por las 3 preguntas. ¿Hay que comprar algo? No. ¿Cuántas conversaciones? 20 en vez de 104. ¿La gente se lleva algo que usa? Un libro y un plan para la semana.
No te pido que la escojas. Te pido que, antes de la próxima rifa, hagas la cuenta.
Si organizas algo en tu iglesia, escuela, club, cooperativa o asociación y quieres ver cómo sería, la página tiene todo, o me escribes por texto al 787-417-7711.
- Angel | Menos revolú. Más vida.